Perfiles Bodegas y Viñedos Marqués de Vargas SL

Susana Pérez, enóloga de Pazo de San Mauro

Susana Pérez (Vigo, 1977) tuvo una infancia ligada al viñedo y a la bodega tradicional de sus abuelos, en la zona de Condado do Tea (Rías Baixas). En ese medio natural creció y se desarrolló como persona, por lo que su cercanía con el mundo del vino le llevó a dar ese paso natural de querer formar parte del sector, pero con una formación más especializada. Ingeniera Agrónoma por la Universidad de Santiago, Licenciada en Enología por la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) y con el WSET 3 —una certificación avanzada en vinos otorgada por el Wine & Spirit Education Trust (WSET), una de las instituciones más prestigiosas a nivel mundial—, arrancó su andadura profesional en la zona del levante español y Priorat, valorando la dureza del sol en la viña. Su primera toma de contacto con la elaboración de vino fue en Priorat, donde de la mano de una bodega de carácter familiar descubrió la complicación de la enología y de la vitivinicultura. Trabajar en todo el proceso de creación del vino le permitió valorar los vinos de parcela y lo que ello supone, algo que le hizo abrir la mente y empezar a buscar su sitio. En Alicante, donde estuvo durante ocho años, trabajó en una bodega junto al enólogo francés Sebastian Boudon, del cual aprendió cómo se elabora el vino en diferentes partes del mundo, siempre marcada por la búsqueda de la elegancia y de sacar lo mejor de cada variedad. Tras ello, regresó a su Galicia natal de la mano del grupo Avanteselecta, siendo directora técnica de las bodegas de Rías Baixas (Viña Nora) y Monterrei (Pazos del Rei) —fue miembro del comité de cata de Monterrei hasta el año 2017—.  

Su unión con Pazo de San Mauro se remonta a 2016, cuando se incorporó en calidad de directora técnica de la misma —ese mismo año recibió el Premio Joven Albariñense por su labor en el sector—. Su vinculación desde hace nueve años con Pazo de San Mauro refleja el sentir de esta tierra y la energía que brota de una zona con tanta riqueza vinícola. Vinos únicos en una tierra mágica, donde Pérez siempre se mantiene en la búsqueda de la excelencia, de la mejor versión de la uva. La máxima de Susana Pérez como enóloga es el respeto por el terruño y por la variedad; vinos que hablen de la tierra y, sobre todo, del trabajo de las personas que hacen posible cada proyecto. Pérez se define como una persona tranquila y observadora a la que le gusta aprender, siendo consciente de que el mundo del vino es totalmente cambiante y que aprender es el pilar para comprenderlo mejor y hacer frente a cualquier adversidad, más allá de la experiencia ganada. «El vino obliga a no dejar de aprender. El vino es un mundo muy variable, con muchos cambios que no se hacen de un día para otro y por eso hay que estar preparada para saber cómo afrontarlo. Ser paciente es una de virtud a la hora de resolver problemas. A lo largo de toda tu carrera te enfrentes a muchas adversidades, y muchas ocurren en período de vendimia. La experiencia, la observación y el equilibrio mental hace que en ciertos momentos tengas esa capacidad de cambio», explica Pérez.

Cuando llegó a Pazo de San Mauro, Pérez tenía muy claro que había que incidir en vocacionar las parcelas, esto es, identificar y personalizar cada parcela con sus características enológicas propias para elaborar vino de la mayor calidad posible; para ello era fundamental el conocimiento profundo del terruño. Tras un arduo trabajo y años de estudio, la enóloga ha conseguido en Pazo de San Mauro un mayor equilibrio de la variedad albariño y darle su lugar a la uva loureiro para obtener así vinos más agradables, afrutados y aromáticos. «Un buen vino debe reflejar de donde procede y su variedad; debe llevar al consumidor a ser capaz de percibir el terruño». El principal reto de Susana Pérez como enóloga de Pazo de San Mauro es saber hacer frente al cambio climático, a las plagas y enfermedades y, por supuesto, a los cambios en el gusto del consumidor. Explica que el camino que seguirá la bodega gallega es «la búsqueda de nuevos materiales a la hora de fermentación y crianza, la innovación para un vino más equilibrado y con más personalidad y la incorporación de nuevas variedades como godello o treixadura».

Ana Barrón, enóloga de la Bodega Marqués de Vargas

Natural de Badarán (La Rioja, 1970), la unión de Ana Barrón con el mundo del vino siempre ha estado ahí de manera latente; el hecho de nacer en un pueblo de La Rioja plenamente volcado en este mercado la marcó desde su infancia sin saberlo. Pese a que sus progenitores no se dedican a este sector —eran panaderos—, el aroma, los olores y los sentimientos que le producían el vino la acompañaron a lo largo de su juventud, elementos determinantes para crear recuerdos en torno a él; una pasión que fue in crescendo con el paso de los años. Tras formase en enología en Logroño y un breve período en Madrid, completó sus estudios en Burdeos (Francia). Después regresó a su tierra natal equipada con las herramientas necesarias para comprender e interpretar sus paisajes y convertirlos en vino. Ha sido en La Rioja donde ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en bodegas de prestigio de esta región. Además de su formación, distintas personas han marcado notablemente  su carrera profesional de una u otra manera: sus padres, ejemplo del sacrificio, esfuerzo y dedicación diaria para alcanzar la excelencia, su profesor Yves Glories, que en Burdeos le enseñó a conocer el viñedo en profundidad, y el enólogo Jaime Rodríguez, quién le descubrió que el mejor vino es aquel que habla de la tierra de la que proviene.

Con una notable trayectoria, Barrón es enóloga y directora técnica de la Bodega Marqués de Vargas desde 2016. Firme defensora de la viticultura sostenible y del respeto al viñedo, Ana apuesta por trasladar la tecnología más avanzada a los vinos de Marqués de Vargas, referentes de excelencia y personalidad y que representan la tipicidad e identidad del terruño. En su día a día, lidera el trabajo de la bodega y reparte su tiempo entre viñas y barricas, convencida de que ambos entornos son necesarios para crear grandes vinos. «El vino siempre se tiene que identificar con su tierra. Detrás de cada vino hay una historia y para mí la principal función de un enólogo es dotarla de alma y transmitir la identidad de la gente que vive en la zona y que trabaja las vides», afirma Barrón. La aportación de Ana Barrón a la Bodega Marqués de Vargas es haber sido capaz de poner en valor su historia y trabajarla para que se identifique en sus vinos; su primera toma de contacto con este proyecto fue reconocer la zona para realzar su tipicidad. «Para conseguir un buen vino, el esfuerzo debe hacerse en el campo para que en la bodega no se haga prácticamente ninguna intervención y destaque la pureza de la uva y su origen». Su principal reto a corto-medio plazo con Marqués de Vargas es comprender la influencia del cambio climático y cómo afecta esto a los viñedos; su objetivo es ser capaz de adaptar el cultivo a los cambios que vienen y que ya se están experimentando, pero sin perder la identidad: transformación sin intervención, donde el máximo esfuerzo se lleve a cabo en la viña.

Asimismo, la enóloga ha vivido en activo la evolución del rol de la mujer que se ha producido en el sector bodeguero. «El papel de la mujer ha cambiado radicalmente; cuando yo empecé entrábamos al laboratorio y apenas había mujeres en otros puestos, pero ahora hay bodegueras, directoras financieras, de ventas, ingenieras de campo y, por supuesto, enólogas con mucha más responsabilidad que hacer análisis de los vinos», explica como testigo del cambio de las últimas décadas. 

Ana Barrón tiene una personalidad curiosa, exigente, humilde y meticulosa que va ligada a la búsqueda de la perfección, lo que la ha llevado a elaborar vinos de gran prestigio internacional. Sus creaciones llevan muchos años siendo elogiadas por los más reconocidos especialistas del mundo del vino, incluyendo Masters of Wine, prensa especializada y otras figuras destacadas en el ámbito vitivinícola internacional. El último ejemplo de ello es que ha sido nombrada Enóloga del Año 2025 por el prestigioso crítico de vinos y Master of Wine inglésTim Atkin convirtiéndose en la tercera mujer en obtener este galardón en los 10 años que Atkin lleva elaborando su informe sobre Rioja. 

También recibió el I Premio a la Profesional del Rioja, que otorga el Centro de la Cultura del Rioja en el marco de las jornadas ‘Mujeres del Rioja’ y que reconoce su trayectoria como enóloga y sus aportaciones al sector vitivinícola, y en especial su contribución dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Este premio subraya el compromiso, la innovación y la visión de profesionales como Barrón dentro de la industria vinícola; supone un reconocimiento al impacto que Barrón ha tenido en el mundo del vino, reconociendo su experiencia, dedicación y pasión.  

Del mismo modo, bajo su dirección técnica, en 2023 la bodega obtuvo el certificado AENOR conforme al esquema ‘Sustainable Wineries for Climate Protection’ (SWFCP) de la Federación Española del Vino. Este sello pone en valor su firme compromiso con la protección del clima y avala a la empresa como una compañía que desarrolla su actividad con respeto hacia el entorno que la rodea, preservando el medio ambiente y aferrándose por cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS). Asimismo, Marqués de Vargas está en trámite de obtener el certificado de Viñedo Ecológico.

Quizá te pueda interesar